Ester, la valentía para salvar a otros

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Filipenses 4:13

¿Piensas a veces que tu vida no tiene propósito? ¿Cuántas veces te has arriesgado por las personas que amas sin esperar agradecimientos? ¿Cuántas veces te has solidarizado en alguna causa y has hecho todo lo que este a tu alcance? Nuestro recorrido de hoy es por la vida de Ester, a través de una historia de como la providencia de Dios se presenta por medio de una joven judía que residía en Susa, capital del imperio persa, ubicado en lo que actualmente es Irán, Persia se dedicaba al comercio, la agricultura y al arte. Como he expresado este relato no tiene la intención de transcribir una historia, sino hacer una introspección a partir de la misma.

Ester fue huérfana, por lo que fue criada como una hija por parte de su primo Mardoqueo (también de origen judío), quien trabajaba en el Palacio al servicio del rey Asuero. Un día la reina Vasti incumplió una petición del rey, por eso fue depuesta como reina, conllevando a que se convoque a las jóvenes virgen del imperio para seleccionar la nueva reina de Persia. Durante esa época, existía malestar por parte de algunos persas hacia el pueblo judío que se encontraba en el país, años atrás fueron llevados a esas tierras en calidad de esclavos, muchos persas consideraban que los judíos no merecían vivir, creando un ambiente de conspiración.

El rey decidió elegir nueva reina; en esta convocatoria  se presentó Ester recordemos que ella y su primo vivían exiliados en Persia; (es probable que personal del rey viera que Ester cumplía los requisitos y la llevaron donde el rey) por supuesto que ellos no mencionaron su origen y la posibilidad de ser reina  fue vista como una oportunidad de proteger a su pueblo.

Durante algun tiempo, probablemente meses, las jóvenes más hermosas del reino estaban preparándose en el palacio, esto pudo afectar a la vanidad de cualquier mujer, pero en Ester no ocurrió. Fue con humildad que mostró en cada una de las reuniones (entrevistas, cenas, etc.) con el rey lo que la llevo a que fuera seleccionada como reina, esto implicaba que tenía que cumplir cierto “protocolo” con respecto al rey, no mostrar abiertamente sus creencias al Dios de Israel, etc.

Para ese entonces Hamán, un hombre ambicioso y sin escrúpulos, designado por el rey como Primer Ministro, trabajaba muy de cerca de su majestad; él odiaba a los judíos, en especial a Mardoqueo porque nunca le hizo una reverencia, po eso diseñó una estrategia para exterminar a este pueblo que vivían en el imperio, para lograr su objetivo Hamán dijo una serie de mentiras sobre los judíos (algunos textos mencionan que ofreció un donativo a la corona para el proyecto de exterminar a ese grupo humano) además elaboró un decreto real que firmó el Rey. Esta nueva disposición obligatoria fue anunciada en todo el territorio imperial, sembrando miedo.

A raíz de este decreto, Mardoqueo se rasgo las vestiduras en señal de dolor y logra comunicarse con Ester para pedir que actúe y salve a su pueblo. Ester tuvo que utilizar su inteligencia para lograr que el rey impidiera esa matanza, en colaboración uno de sus ayudantes y de su primo. UN riesgo que  ella corría era que “visitar al rey” podía violar el protocolo real (sólo podían ver al rey si el los invitaba, nadie se podía aparecer sin ser llamado eso implicaba pena de muerte). Con mucha astucia logró acercarse al rey y ejecutar su plan para implorar por su propia vida y de su pueblo. Ante esta situación el rey se consternó porque no podía impedir la ejecución del decreto que el mismo había firmado.

Los decretos reales tenían la característica de que no se podían derogar, ante esta situación el rey tuvo que elaborar otro decreto donde autorizaba al pueblo judío a defenderse en el momento que se ejecutara el plan de Hamán. Obviamente, el rey acusó a Amán de traición y fue condenado a morir en la horca que el mismo había preparado para la ejecución de Mardoqueo. Esta historia nos enseña la forma en la que actuó la reina Ester, quien se despojó del egoísmo porque pudo quedarse en silencio sobre su origen y quizá salvar su vida, sin embargo ella fue valiente para lograr salvar su vida y la de pueblo.

Imagen tomada de jw.org

Ester tuvo un impacto en la vida de los judíos hasta la actualidad, a raíz de su hazaña se estableció la fiesta de Purim que se realiza mediados del mes de marzo. Si deseas conocer la historia de Ester, puedes encontrar el libro del mismo nombre en la Biblia, en el Antiguo Testamento.

Los valores y cualidades que motivaron a Ester a ser considerada una mujer extraordinaria son:

  • Prudencia, en decidir los pasos a seguir ante la situación que vivía.
  • Seguridad, en tomar las decisiones que influyen sobre otras personas
  • Discreta, en proporcionar sugerencias con una intención de bien mayor
  • Veracidad en la información que comunicaba, en este caso al rey
  • Valentía al tomar acción para lograr justicia para su pueblo

Conclusiones

  1. Todo es perfecto, Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros
  2. La familia es un pilar para el desarrollo personal
  3. Cosechas lo que siembras. Siembra trueno, cosechas tempestades.
  4. El miedo y el odio provocan la autodestrucción.
  5. La fortaleza proviene de nuesto interior no de algo externo
  6. Honrar tus deseos, valores profundos proporciona paz mental y satisfacción por el deber cumplido
  7. Las circunstancias no nos definen, son oportunidades para brillar con nuestra luz.
  8. Pensar en las posibles estrategias para enfrentar las situaciones nos evita ser reactivos

¿Has tomado una posición reactiva ante alguna situación? Como vimos en la historia de Ester, ser prudente fue la mejor estrategia, te imaginas si ella hubiese tomado una reacción de alborotadora y su actitud hubiese sido contraria a lo que dice protocolo real lo más probable es que ella también hubiese sido depuesta.

Tomar un respiro, abstraerse del problema para pensar en las posibilidades es la mejor estrategia, aprender cómo funcionan las cosas (protocolo real en este caso) es importante para lograr nuestro propósito pero sobre todo confiando en lo que Dios sabe que es lo mejor para nosotros.

 

El prudente ve el peligro y lo evita; el imprudente sigue adelante y sufre el daño.
Proverbios 27:12 DHH

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